¿Cuándo Debe dar la Cara el Manager?

Medalla de oroTras ganar la final del mundial de balonmano por un apabullante 35-19 (récord de diferencia de goles en una final mundialista), la periodista de TVE le preguntó a entrenador Valero Rivera: “Usted como entrenador tiene buena parte de culpa de este gran resultado, ¿no?”.

La respuesta que dio debería hacer reflexionar a muchos jefes de proyecto, gerentes y directivos:

Para lo malo estamos [los entrenadores] siempre en primer lugar, para lo bueno debemos estar en último.

Y es que un manager no es sólo un gestor.  Debe ser además un líder.

Cuando las Cosas Van Bien

Cuando se produce un éxito hay que dar el crédito que merece el grupo del proyecto, puesto que su trabajo ha sido el que ha permitido llegar a ese punto. Eso no quiere decir que el manager no haya sido importante en la consecución del objetivo.  Es posible que su trabajo haya sido clave.  Pero es el momento de dar un paso atrás y no acaparar las felicitaciones.

De esta manera la confianza del equipo hacia el responsable crece.

Por el contrario, si el jefe aparece en un momento de celebración a colgarse las medallas, el respeto del equipo decaerá.  ¡Y recuperar el respeto perdido lleva mucho más tiempo que perderlo!

Cuando las Cosas Salen Mal

Cuando hay algún problema, la tendencia de mucha gente es a justificar su trabajo y demostrar que no es culpa suya.

En el caso de un gestor, cuando está reportando ante un tercero, ya sea su jefe o el cliente, puede tener la tentación de echar las culpas a alguno de los miembros de su equipo.  Pero esto no es nada bueno para él. ¿Por qué?

Responsabilidad

Aun en el caso de que el problema haya sido originado por uno de los miembros del equipo, el gestor es el responsable último del trabajo, y echando la culpa a otro no está asumiendo su responsabilidad.

Asumir la responsabilidad en momentos complicados no es fácil, pero es lo que debe hacer cualquiera que pretenda ser líder de un grupo.

Confianza

Un manager debe ejercer de paraguas del equipo cuando hay críticas y problemas.  Si lo único que hace en los momentos tensos es señalar con el dedo a su equipo, perderá rápidamente la confianza del grupo.

Cuando un equipo no confía en su responsable, la comunicación se resiente. Cuando hay problemas no se transmiten por miedo a que sean utilizados como arma arrojadiza en momentos de tensión.  Y si el manager no conoce los problemas y riesgos del proyecto, no puede hacer nada para ayudar a solucionarlos.  Al final el resultado del trabajo se resiente.

Eso tampoco quiere decir que debamos ir a pecho descubierto defendiendo a nuestro equipo a toda costa sin más. Una vez que hemos dado la cara y asumido la responsabilidad debemos trabajar con el equipo para encontrar una solución y realizar mejoras para evitar situaciones similares en el futuro.

¿Cuál es tu Experiencia?

¿Te has encontrado con jefes que sólo aparecían para ponerse las medallas?

¿O por el contrario te sientes respaldado por tu responsable?

About Carlos Mateo

Ingeniero muy interesado en las nuevas tendencias en gestión de proyectos y cómo aplicarlas para mejorar nuestras empresas.
Contacto: LinkedIn - @cmateogarcia - Google +

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